29.8.11

¿Qué significa "analizar"?

El pensador (Auguste Rodin, 1880-1904)
En el colegio se nos pide desde niños que analicemos cosas: un párrafo, un poema, un ensayo, un cuento o una imagen. En el mundo del trabajo también se espera de nosotros que podamos analizar cosas tan diversas como procesos de producción, balances financieros o, simplemente, problemas profesionales.

Del mismo modo, la vida diaria pone constantemente a prueba nuestra capacidad de análisis. De hecho, las personas que consideramos más inteligentes son aquellas que saben analizar adecuadamente gran variedad de cosas y situaciones, lo que les permite resolver todo tipo de problemas.

Sin embargo, pocas veces nos detenemos a preguntarnos qué significa "analizar", qué tipos de análisis existen o cuáles son los pasos que se deben seguir para hacer análisis adecuados y pertinentes.

Contrariamente a lo que piensan algunos, uno no nace con el chip del análisis. Las habilidades para el análisis se aprenden y se cultivan mediante la práctica. Este artículo te explicará claramente qué significa "analizar" y te dará estrategias concretas para que tus análisis mejoren.

Definición de "análisis"

El "análisis" es un proceso mediante el cual se descompone un todo en sus componentes más simples con el fin de definir ese todo, clasificarlo y comprender cuáles son sus principios de funcionamiento.

El todo que te piden analizar puede ser cualquier cosa, desde un párrafo hasta una novela o, incluso, un problema o situación de la vida real: los embotellamientos en tu ciudad, la contaminación, el machismo, etc.

Cuando analizas un todo se espera de ti que seas capaz de descomponerlo, desmontarlo o desensamblarlo para identificar cuáles son las partes que lo componen. Pero eso no basta, también debes estar en capacidad de descubrir cómo se relacionan dichas partes entre sí. En otras palabras, debes determinar cuál es la estructura lógica de ese todo para entender cómo funciona.

Tres tipos de análisis

Aunque la definición más común de "análisis" hace énfasis en la descomposición o deconstrucción de un todo, esta no es la única manera de llevar a cabo un análisis. Como nos lo recuerda Michael Beaney, existen en la práctica tres tipos de análisis:
  1. Análisis por descomposición o deconstrucción:
  2. Corresponde al tipo de análisis descrito más arriba. Es un proceso mediante el cual se descompone un todo en sus componentes mínimos con el fin de definir ese todo, clasificarlo y comprender cuáles son sus principios de funcionamiento. Esta es la idea de "análisis" más difundida entre la gente. También es el tipo de análisis que más se practica en colegios y universidades.

  3. Análisis por regresión:
  4. Es un proceso mediante el cual se vuelve hacia atrás en el tiempo para llegar a las causas primeras de una situación o problema. Este tipo de análisis era muy común en la antigua Grecia. Aristóteles creía que para conocer algo era necesario remontarse a sus causas primeras. Para él, " [...] es preciso adquirir la ciencia de las causas primeras, puesto que decimos que se sabe, cuando creemos que se conoce la causa primera". (Metafísica, p.48 - 49).

    El análisis por regresión es el que usan los investigadores policiales para resolver crímenes o los médicos para explicar la aparición de ciertos síntomas. Este tipo de análisis puede resultar muy útil para entender y clasificar hechos históricos como una revolución o una guerra.

  5. Análisis por transformación o interpretación:
  6. Antes de poder llevar a cabo el proceso de descomposición o regresión que implica un análisis, es necesario tener un vocabulario o unas categorías que permitan identificar claramente las partes que componen el todo que quieres analizar. Por eso, debes traducir ese todo a un lenguaje que te facilite el análisis. Ese proceso recibe el nombre de análisis por transformación o interpretación.

    Este tipo de análisis no es tan complicado como suena. Por ejemplo, si quieres analizar un partido de fútbol, es necesario que conozcas de antemano cuáles son las reglas del juego, las posiciones en que juega cada uno de los miembros del equipo y las jugadas más comunes que existen. A esa información, que marca los límites de tu análisis, le daremos el nombre de categorías de análisis.

    Si no posees las categorías de análisis adecuadas, tu análisis será incompleto y superficial. Por eso, en el ejemplo que nos ocupa, lo primero que debes hacer es traducir (transformar, interpretar) lo que ves en el partido específico que estás analizando al vocabulario que utiliza la gente para hablar de fútbol.

    Lo mismo ocurre cuando analizas una novela. En ese caso, para poder descomponer el texto, debes estar familiarizado con unas categorías de análisis que te permitan identificar elementos como el narrador, los personajes, los giros dramáticos, etc.


Los tres tipos de análisis son complementarios

Estos tres tipos de análisis no son mutuamente excluyentes. Al contrario, se trata de formas de analizar que son complementarias. Según Michael Beaney, en todo análisis utilizamos, en mayor o menor medida, estos tres modelos. De hecho, se puede pensar en ellos como en tres fases del análisis:
  1. Traducción:
  2. Para poder analizar algo tienes que traducirlo primero a los términos de las categorías de análisis que hayas escogido. Por lo general, en tus cursos te familiarizarás con las categorías de análisis que tus profesores quieren que utilices.

  3. Descomposición o deconstrucción:
  4. Utilizando las categorías de análisis escogidas, puedes proceder a desensamblar el todo para identificar sus partes y la manera como dichas partes se relacionan entre sí. A este proceso se le conoce también como segmentación. Si analizas un texto, la segmentación te permite determinar cuál es su arquitectura textual.

  5. Regresión:
  6. Gracias a las categorías de análisis y a la deconstrucción podrás identificar los principios lógicos que determinan el funcionamiento del texto que estás analizando. Muy a menudo, este proceso implica regresar imaginariamente en el tiempo hasta el momento en que se hizo el texto para preguntarse por qué se organizó de una manera en particular y no de otra.


Después de la deconstrucción viene la reconstrucción

Los tipos de análisis descritos más arriba corresponden a un primer momento del análisis. Después de descomponer el todo en sus elementos constitutivos y determinar cuál es la estructura lógica que determina la organización de ese todo, es necesario que decidas ahora cuál es el aspecto que tú quieres estudiar. Así, después de la deconstrucción viene la reconstrucción, también conocida como síntesis, que corresponde al segundo momento del análisis. Si en la fase de deconstrucción prima la observación y la descripción, en la fase de reconstrucción prima la interpretación.

Nadie puede analizarlo todo. Por eso, durante la fase de reconstrucción o síntesis, debes escoger un enfoque específico —un tema, un aspecto que te intrigue, una contradicción— y desarrollarlo tan exhaustivamente como te sea posible. Para lograrlo, debes seleccionar, entre todos los elementos que aislaste durante la deconstrucción, aquellos que más te interesen o que sean más relevantes para el enfoque que has escogido. Preocúpate por establecer nuevos lazos entre esos elementos de manera que puedas descubrir cosas nuevas sobre el todo que estás analizando.

Por lo general, el análisis no es un fin en sí mismo. Cuando te piden que analices textos, te piden también que a partir de tu análisis produzcas algo nuevo: un ensayo, una exposición oral, un video, etc. Por ejemplo, si tienes que hacer un ensayo sobre una novela, durante la fase de reconstrucción o síntesis deberás delimitar tu tema de estudio y llegar a una tesis. Recuerda que tu tesis debe servir de brújula para que tus lectores puedan explorar, guiados por ti, las funciones, los efectos y los significados del texto que tú analizaste.

No olvides entonces que la calidad de tus ensayos dependerá siempre de la seriedad, profundidad y exhaustividad de tus análisis.

Fuentes

  • Aristóteles, Metafísica (Traducción de Patricio de Azcárate), Madrid, Espasa, 2007.
  • Beaney, Michael, "Analysis", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Summer 2011 Edition), Edward N. Zalta (ed.).
  • Goliot- Lété, Anne et Francis Vanoye. Précis d´analyse filmique, Paris : Nathan, « Cinéma 128 », 2001 [1992].

3 comentarios:

Dativos dijo...

Excelente blog, y muy útil, que usaré con mis alumnos. Lo he retuiteado tres veces en un día. Quizá le pueda interesar mi página web: alertaletras http://www.telefonica.net/web2/alertaletras/

ancas75 dijo...

Andrés C.
Muy buen artículo, muy claro y puntual. Además me permitió hacer analogías con mis investigaciones en fútbol.
Gracias por compartir dicho escrito.

Juan Paz dijo...

excelente explicación....gracias por publicar material de ese tipo....