3.7.11

Artículo

Palabra que se pone antes de un nombre para indicar si este es conocido o desconocido para quien lee o escucha una oración. Los hay de dos tipos: definidos (el, la, lo, los, las) e indefinidos (un, una, unos, unas). Además, el artículo señala el género y el número del nombre que le sigue.

Ejemplos:

El animal (masculino, singular); Unas amigas (femenino, plural).

¿Qué es una tesis?

Un tema, por más delimitado que esté, no es una tesis. La tesis de un ensayo tiene dos funciones principales: 1) delimitar el tema del trabajo; 2) exponer claramente el propósito que tiene el autor al escribir sobre ese tema en particular. Lo más recomendable es que formules tu tesis en el párrafo introductorio de tu ensayo. Así, podrás exponer claramente desde el principio la idea central que defenderás y probarás a lo largo del texto.

El día E


El pasado 18 de junio se celebró en todo el mundo el Día del Español. Esta fiesta anual de nuestro idioma, promovida por el Instituto Cervantes, cobra cada vez más fuerza. El Día E, que se celebra desde el año 2009, busca promover la cultura hispánica en los cinco continentes. Según el Instituto Cervantes, hay muchos motivos para sentirnos orgullosos del español:

El dequeísmo



El dequeísmo es un error gramatical que se ha extendido muchísimo en los últimos años. No es extraño oír ─y, últimamente, leer─ oraciones como: “Ella me dijo de que te llamara”; o bien “Es posible de que llueva mañana”. En el primer ejemplo la forma correcta es: “Ella me dijo que te llamara”. En el segundo se debió decir: “Es posible que llueva mañana”.

¿Qué es una metáfora?

Mucha gente piensa que las metáforas son tan difíciles de usar que sólo los grandes poetas saben hacerlo. Eso no es verdad. Todos los seres humanos recurrimos a las metáforas a diario para poder explicar el mundo que nos rodea.

He aquí algunos ejemplos de metáforas:

  • Ese tipo es un zorro.
  • María es una mansa paloma.
  • El examen fue un regalo.

Cuando dices “Ese tipo es un zorro”, sugieres que es una persona muy astuta, incluso fría y calculadora.

“María es una mansa paloma” proyecta en la mente del lector o del oyente la idea de que María es tranquila, pacífica e inofensiva.

Al decir “El examen fue un regalo”, sugieres que el examen estuvo tan fácil que fue como si te hubieran regalado la nota.

Cuando hablas de las “patas” de una silla o del “cuello” de una botella también estás utilizando lenguaje metafórico. En todos estos casos, tratas de explicar algo en términos de otra cosa.

Definición

Una metáfora es una comparación entre dos cosas de naturaleza diferente. Por lo general, se utiliza para lograr que una persona comprenda algo imaginándose las características de otra cosa.

“Ella tiene manos de seda” es una metáfora. Al utilizarla, invitas a quien te escucha a que vea unas manos en términos de otra cosa: la seda. La palabra “manos” se carga entonces de nuevos significados, propios de la seda, tales como “suavidad”, “calidad”, “belleza”, etc.

Las metáforas sirven para explicar el mundo

A nuestro cerebro siempre le resulta más cómodo entender las cosas si las compara con otras. Por eso, la metáfora nos sirve para comprender mejor todo lo que sucede a nuestro alrededor. De hecho, muchas de las ideas que tenemos sobre el mundo se basan en metáforas.

Por ejemplo, mucha gente piensa que el amor es una guerra: hay que “luchar” para “conquistar” al ser amado. Hay que “diseñar estrategias” y “ganar terreno” para que la persona que uno desea conquistar “se rinda”. De ahí el famoso refrán: “En la guerra y en el amor todo se vale”.

Otra metáfora muy común en la que se basan nuestras vidas es la idea de que “el tiempo es oro”. Por eso, hablamos de no “malgastar” nuestro tiempo. También decimos que debemos aprender a “invertir” nuestro tiempo en cosas útiles. Siempre estamos buscando la manera de “ahorrar” tiempo y muchos ya se han dado cuenta de que en el mundo actual “el tiempo libre es un lujo”.

Algunas metáforas poéticas

Aunque todos usamos metáforas, son los poetas, los escritores y los compositores de música popular quienes más recurren a ellas. ¿Cuál es la diferencia principal entre las metáforas cotidianas que usamos todos y las metáforas de los artistas? Por lo general, las metáforas de los artistas son más impredecibles que las metáforas del día a día. Cuanto más alejadas estén entre sí las dos cosas que se comparan, más sugestiva e intrigante resultará la imagen que produce la metáfora.

Disfruta de algunas metáforas poéticas memorables sacadas de poemas y canciones:

  • “Tu amor es un periódico de ayer / que nadie más procura ya leer /sensacional cuando salió en la madrugada / a mediodía ya noticia confirmada / y en la tarde materia olvidada”. (Tu amor es un periódico de ayer; autor: Tite Curet Alonso; canta: Héctor Lavoe).
  • “¿Qué es la vida? Un frenesí. / ¿Qué es la vida? Una ilusión, / una sombra, una ficción, / y el mayor bien es pequeño; / que toda la vida es sueño, / y los sueños, sueños son”. (La vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca).
  • “Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta. / Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro”. (La canción desesperada, Pablo Neruda, 1924).
  • “Yo no encuentro un corazón /que me sepa acotejar / cuando yo llego a tu puerta / llega la abeja al panal / llega la abeja al panal. (Como abeja al panal, Juan Luis Guerra).

Estamos estrenando ortografía


El pasado 17 de diciembre de 2010, la Real Academia de la Lengua Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) presentaron la última edición de la Ortografía de la lengua española . Esta nueva edición ─que remplaza la de 1999─ es el manual ortográfico más completo y ambicioso que hayamos tenido jamás los hispanohablantes.

¿Había o habían?

Entre los hispanohablantes, es muy común oír o leer frases como las siguientes:
  • Habían muchas personas en la fiesta.
  • Van a haber problemas.

Se trata de un error frecuente que consiste en poner el verbo “haber” en plural para que concuerde con el complemento que lo acompaña: “muchas personas”, en el primer ejemplo, y “problemas”, en el segundo.

En estos casos, las formas correctas son:

  • Había muchas personas en la fiesta.
  • Va a haber problemas.

Es decir, el verbo haber en este tipo de construcciones se debe conjugar siempre en la tercera persona del singular sin importar que el complemento esté en plural.

“Haber + sustantivo”: forma impersonal

En español, la construcción “haber + sustantivo” ─utilizada para expresar la existencia de algo─ es impersonal. Todas las construcciones impersonales son invariables. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que no tienen sujeto y, por eso, hay que conjugarlas siempre en la tercera persona del singular.

Cuando decimos “Había muchas personas en la fiesta”, muchas personas no es el sujeto de había sino su complemento directo. La prueba de lo anterior está en que, si prolongáramos la idea, no diríamos “Ellas habían en todos los rincones” sino “Las había en todos los rincones”. Del mismo modo, después de “Va a haber problemas”, añadiríamos “Los va a haber muy pronto” y no “Ellos van a haber muy pronto”.

¿De dónde viene la confusión?

La gente confunde a menudo el uso de la construcción “haber + sustantivo” con el de otros verbos de significado similar tales como estar, existir y ocurrir. Estos verbos, que no son impersonales, sí tienen que concordar con el sujeto mientras que “haber + sustantivo” no. Unos cuantos ejemplos bastan para ilustrar este punto:

  • “Algunos libros estaban en el suelo” (correcto). “Habían algunos libros en el suelo” (incorrecto).
  • “Existían muchas evidencias” (correcto). “Habían muchas evidencias” (incorrecto).
  • “Ocurrían bastantes crímenes en ese barrio” (correcto). “Habían bastantes crímenes en ese barrio” (incorrecto).

Confusión con el inglés

En inglés, la expresión equivalente a “haber + sustantivo” no es invariable. Por eso, se dice “There is a book on the table” y “There are books on the table”. Esto puede confundir a los hispanohablantes que viven en países anglófonos llevándolos a traducir inconscientemente esta estructura al español y, por consiguiente, a ponerle una forma plural al verbo haber.

“Haber + sustantivo” en presente

Un buen truco para recordar que la construcción “haber + sustantivo” es invariable es poner la oración que causa duda en presente. Por ejemplo, si dudas entre “Habían muchas personas en la casa” y “Había muchas personas en la casa”, sólo tienes que poner esta oración en presente. En este tiempo verbal, el uso de la estructura resulta menos confuso: “Hay muchas personas en la casa”. Si quisieras poner en plural el verbo “haber” en este ejemplo, tendrías que decir “Hayn muchas personas en la casa”. Esto suena tan extraño que pone rápidamente en evidencia que el verbo haber debe ir siempre en singular cuando se usa para expresar la existencia de algo.

Algunos ejemplos

Recuerda entonces que, cuando uses la construcción “haber + sustantivo”, debes conjugar siempre el verbo haber en la tercera persona del singular. A continuación aparece una lista que te permitirá comparar el uso incorrecto y el correcto de “haber + sustantivo” en varios tiempos verbales y construcciones gramaticales:

  • “Hubieron muchos problemas” (incorrecto). “Hubo muchos problemas” (correcto).
  • “Habían muchos problemas” (incorrecto). “Había muchos problemas” (correcto).
  • “Habían habido muchos problemas” (incorrecto). “Había habido muchos problemas” (correcto).
  • “Han habido muchos problemas” (incorrecto). “Ha habido muchos problemas” (correcto).
  • “Van a haber muchos problemas” (incorrecto). “Va a haber muchos problemas” (correcto).
  • “Habrán muchos problemas” (incorrecto). “Habrá muchos problemas” (correcto).
  • “Pueden haber muchos problemas” (incorrecto). “Puede haber muchos problemas” (correcto).
  • “Suelen haber muchos problemas” (incorrecto). “Suele haber muchos problemas” (correcto).
  • “No creo que hayan muchos problemas” (incorrecto). “No creo que haya muchos problemas” (correcto).

2.7.11

Generalidades sobre el uso de mayúsculas

A primera vista, las mayúsculas no parecen difíciles en español. La práctica constante de la escritura nos familiariza con las reglas que rigen su utilización. Sin embargo, ¿por qué nos asaltan tan a menudo dudas a este respecto? ¿Por qué nos topamos tan seguido con palabras que no sabemos si deben o no llevar mayúscula? En este artículo exploraremos los casos más comunes en que las reglas sobre el uso de mayúsculas pueden resultar difíciles.

Sala de urgencias para el español

Es tarde en la noche. La ciudad duerme. Solo se ve luz en tu ventana. Estás trabajando en un ensayo importantísimo que debes entregar mañana a primera hora. De pronto te asaltan varias  dudas con respecto al uso de la lengua: ¿Cuál es la ortografía de esta palabra? ¿Esta expresión es correcta? ¿Cómo se conjuga este verbo? ¿Esta oración está bien redactada? “¡Auxilio!”─ gritas. “Auxilio”. Necesitas ayuda urgente, necesitas una sala de urgencias para el español… ¡Que no cunda el pánico! El mundo moderno te ofrece herramientas para enfrentar esas dudas lingüísticas que te quitan el sueño. Te recomiendo 3 salas de urgencias para el español:

Consejos para escribir un ensayo

El ensayo es el tipo de escrito que más comúnmente tienen que presentar los estudiantes en los colegios y universidades. Según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) , un “ensayo” es un “escrito en prosa en el cual un autor desarrolla sus ideas sobre un tema determinado con carácter y estilo personales”. El punto de vista personal es la clave de un buen ensayo. Aunque es importante que en tus ensayos expongas información sobre diversos temas, debes tratar de hacerlo siempre presentando tu opinión personal sobre esos temas.

Las partes de la oración o clases de palabras

Existen tantas palabras en nuestra lengua que si no tuviéramos ciertos criterios para clasificarlas sería imposible aprender a usarlas.

Las palabras son como las piezas de un juego de ajedrez. Para dominar el ajedrez, necesitas saber al menos tres cosas: ¿Qué representa cada una de las piezas? ¿Qué aspecto físico tienen? ¿Qué función cumplen? Del mismo modo, para dominar el juego de la lengua, es importante que conozcas las palabras tan bien como un jugador de ajedrez conoce sus piezas.