El contexto tecnológico actual supone grandes retos para el español. Casi a diario surgen nuevas tecnologías, programas, plataformas, prácticas o aparatos cuyos nombres provienen del inglés: "twitter, tablet, blog, google, wiki, webquest, cloud computing, chat, blackboard, blackberry, forward, download, etc.". Este tipo de palabras −que poseen una sonoridad ajena a la música "minimalista" del español− colorean nuestras conversaciones cotidianas y les dan un tinte exótico, que deleita a algunos pero choca a muchos más:
- "Yo te forwardeo esos links para que tú downlodees la info en tu BB (/bi.bi/) y me mandes la respuesta por el chat".
- "Ella va a googlear los nombres de los autores y con la información que encuentre va a escribir las reseñas. Luego las va a uploadear al website para que yo las pueda mirar en mi tablet, hacer las correcciones pertinentes y mandárselas a su E-mail".
