31.7.11

El español frente a la tecnología

El contexto tecnológico actual supone grandes retos para el español. Casi a diario surgen nuevas tecnologías, programas, plataformas, prácticas o aparatos cuyos nombres provienen del inglés: "twitter, tablet, blog, google, wiki, webquest, cloud computing, chat, blackboard, blackberry, forward, download, etc.". Este tipo de palabras −que poseen una sonoridad ajena a la música "minimalista" del español− colorean nuestras conversaciones cotidianas y les dan un tinte exótico, que deleita a algunos pero choca a muchos más:
  • "Yo te forwardeo esos links para que tú downlodees la info en tu BB (/bi.bi/) y me mandes la respuesta por el chat".
  • "Ella va a googlear los nombres de los autores y con la información que encuentre va a escribir las reseñas. Luego las va a uploadear al website para que yo las pueda mirar en mi tablet, hacer las correcciones pertinentes y mandárselas a su E-mail".

29.7.11

El profesor como narrador

En marzo pasado tuve el privilegio de asistir al seminario Story, dictado por el especialista en escritura de guiones cinematográficos Robert McKee. En su famoso seminario, McKee explora la esencia de un oficio tan antiguo como la civilización misma: la narración de historias.

Me pareció pertinente asistir porque en mi curso de Apreciación Cinematográfica hago bastante hincapié en la escritura de guiones y en su posterior realización audiovisual. Conocer de primera mano las técnicas para el diseño de historias que enseña McKee puede ayudar a nuestros estudiantes a convertirse no sólo en mejores narradores, sino también en mejores lectores de textos audiovisuales y literarios.

Sin embargo, los estudiantes no deberían ser los únicos en gozar de los beneficios de un seminario como este. Nosotros los profesores también podemos sacar mucho provecho de las técnicas para la creación de historias que enseña McKee. Por la naturaleza misma de nuestro trabajo, los maestros pasamos muchas horas delante de un auditorio haciendo lo mismo que hacían nuestros antepasados remotos alrededor del fuego: narrar. Por eso, no es descabellado afirmar que todo profesor es, en gran medida, un narrador de historias.

28.7.11

¿Para qué sirve la retórica?

La retórica fue, hasta hace poco tiempo,
 uno de los pilares de la educación en Occidente.

Habría que preguntarse más bien: ¿Para qué NO sirve la retórica? Dondequiera que haya seres humanos la comunicación se torna inevitable. De hecho, si algo nos hace humanos, es justamente esa urgencia que tenemos de hablar y escribir para comunicar nuestros pensamientos, deseos y necesidades. Las tecnologías contemporáneas de la información y la comunicación ─las famosas TIC─ han ampliado de forma sorprendente las posibilidades que tenemos los individuos de crear y difundir mensajes (escritos, orales, visuales, etc.); no solo a escala local, sino también a escala planetaria. En este contexto, la retórica, con todas sus reglas y procedimientos para enseñarnos a hablar y a escribir bien, aparece como una de las disciplinas que es necesario redescubrir en el siglo XXI.

Las figuras retóricas

La retórica fue, hasta hace poco tiempo,
 uno de los pilares de la educación en Occidente.

Todo buen escritor u orador debe aprender a servirse de las figuras retóricas. Sin embargo, debe ser muy cauteloso para no abusar de ellas. Para entender, de manera sencilla, qué son las figuras retóricas, conviene aplicarles el nombre genérico de "imágenes".

Cada vez que usas palabras o construcciones gramaticales de una manera que las aleja de su significado corriente o literal, estás utilizando, sin saberlo, figuras retóricas. Se les puede llamar imágenes porque cuando nos servimos de ellas buscamos que quien nos lee o escucha sea capaz de "ver" aquello de lo que hablamos como si lo tuviera delante de los ojos. Bien utilizadas, las figuras retóricas añaden vigor, color, viveza y variedad al estilo. Mal utilizadas, pueden volverlo afectado, superficial, frívolo y extravagante.

Las cuatro virtudes del buen estilo

La retórica fue, hasta hace poco tiempo,
 uno de los pilares de la educación en Occidente.
Según el contexto donde se dé la comunicación y el propósito de lo que se quiera transmitir, la retórica tradicional identifica tres géneros de discurso: el simple, el moderado y el sublime. Aunque cada uno tiene sus particularidades, es crucial que las siguientes cuatro virtudes del buen estilo estén presentes en todos los géneros:
  1. Claridad
  2. El buen estilo debe ser claro, es decir, limpio, transparente e inteligible (fácil de comprender). Y esto indiferentemente de que la composición sea natural, moderada o sublime.
  3. Ornamento
  4. Según el contexto, el escritor u orador debe saber utilizar no solo palabras comunes sino también "adornos", es decir, figuras retóricas (lenguaje figurado).
  5. Pertinencia
  6. La pertinencia es una cualidad fundamental del buen estilo pues permite saber qué viene a propósito y qué no según el mensaje que se quiere transmitir y la audiencia a la cual uno se dirige. Dicho de otro modo, la pertinencia determina cómo se deben entender la claridad y el ornamento en contextos comunicacionales específicos. Además, permite ser claro sin caer en la banalidad, o ser solemne sin caer en el preciosismo.
  7. Corrección
  8. La corrección tiene que ver con el dominio de las convenciones de la lengua hablada y escrita: gramática, ortografía y redacción, cuando se trata de textos escritos; pronunciación y entonación, además de las anteriores, cuando se trata de discursos o presentaciones orales.

Ver también:


¿Qué es la retórica?


Partes de la retórica


Las figuras retóricas


¿Para qué sirve la retórica?

Partes de la retórica

La retórica fue, hasta hace poco tiempo,
 uno de los pilares de la educación en Occidente.
La retórica comprende tres partes:
  1. La invención (inventio): fase de preparación en la cual el escritor u orador busca las ideas que quiere transmitir y los temas que desea abordar.
  2. La disposición (dispositio): fase en la que se organizan ─se disponen─ las ideas. Aquí se define la "arquitectura textual" o estructura retórica de la composición (escrito, presentación, discurso, etc.). Lo más recomendable es estructurar la composición en tres partes:
    • Exordio o comienzo
    • Corresponde a lo que hoy llamamos, simple y llanamente, introducción. En el exordio se busca despertar la curiosidad del público (o del lector) por el tema que se va a tratar. Para lograrlo, es necesario presentar dicho tema breve y claramente. Si se va a defender una tesis explícita, esta se debe presentar aquí. También es conveniente enumerar las partes en que se dividirá la composición para que el lector u oyente conozca de antemano el "recorrido" propuesto por el autor.
    • Cuerpo o desarrollo
    • El cuerpo o desarrollo consta de dos grandes partes. La primera, que en latín recibía el nombre de narratio, constituye una declaración de los hechos que el público debe conocer antes de que se presenten los argumentos principales. La segunda, conocida como la argumentación, puede subdividirse a su vez en dos partes: la confirmación y la refutación. En la confirmación se presentan y se prueban los argumentos o razones que respaldan la tesis del escritor u orador. En la refutación se contradicen, una a una y dando razones, las tesis relevantes que puedan surgir como oposición a la tesis defendida por el autor.
    • Peroración o conclusión
    • En la conclusión se suele reiterar la tesis y hacer un resumen de los argumentos que la prueban. Es también el momento indicado para dar la "estocada final" al lector u oyente; es decir, para inspirarlo, convencerlo de que las ideas expuestas son verdaderas y persuadirlo de que haga algo o piense de cierta forma. Para lograr todo esto, el autor debe ser capaz de despertar las emociones del público mediante un uso sofisticado de la palabra.
  3. La elocución (elocutio)
  4. Después de haber hallado sus ideas (invención) y de haberlas organizado lógicamente (disposición), al autor solo le resta ahora encontrar las palabras adecuadas para dar forma a su composición. Eso se hace en la última fase, llamada elocución. En esta etapa el autor tiene que ocuparse principalmente del estilo que quiere imprimirle a la composición.

    Definir el concepto de "estilo" no es tarea fácil. [Próximamente publicaré un artículo dedicado únicamente a este tema]. Por ahora, basta con saber que la selección de las palabras, su ordenamiento en el discurso y el tono son aspectos fundamentales para la construcción del estilo. A la retórica siempre le ha interesado el buen estilo. Este se caracteriza, ante todo, por la claridad. Para Aristóteles, la claridad lleva a la comprensibilidad y esta, a su vez, hace posible la persuasión que es para él la finalidad de la retórica.

    En la retórica clásica ─cuyo interés primordial era la oratoria─ la elocución era también el momento de perfeccionar la pronunciación o dicción, el gesto o la acción y las figuras retóricas.


Ver también:


¿Qué es la retórica?


Las cuatro virtudes del buen estilo


Las figuras retóricas


¿Para qué sirve la retórica?

27.7.11

¿Qué es la retórica?

La retórica fue, hasta hace poco tiempo,
 uno de los pilares de la educación en Occidente.
Es bastante probable que tus abuelos ─y los abuelos de tus abuelos─ supieran no solo qué es la retórica, sino también cuáles son sus partes principales y para qué sirve. Esta disciplina fue, hasta hace relativamente poco tiempo, uno de los pilares de la educación en Occidente. Sin embargo, el estudio de la retórica en los colegios perdió popularidad en la segunda mitad del siglo XX y hoy, por desgracia, solo unos pocos especialistas están familiarizados con esta importante disciplina.

No obstante, el mundo contemporáneo está presenciando un "renacimiento" de la retórica. Todo parece indicar que esta disciplina está llamada a convertirse en uno los saberes fundamentales del hombre contemporáneo. Si es verdad que vivimos actualmente en una "sociedad de la información", resulta entonces indispensable que todos los ciudadanos aprendamos a comunicarnos correcta y efectivamente mediante el uso consciente y cuidadoso tanto de la lengua hablada como de la escrita. Y este es precisamente el territorio de la retórica.

23.7.11

"Lo que es" no quiere decir nada

La construcción "lo que es" no les aporta nada a tus textos ni a tu discurso oral ya que no significa nada. Considera los siguientes ejemplos:

  • "Mañana vamos a examinar lo que es la literatura de la última década en España".
  • "A su izquierda pueden ver lo que son las oficinas del Ministerio de Hacienda".
  • "La ola de calor afectará lo que es el centro del país".
En estos casos puedes eliminar "lo que es" y tus oraciones serán mucho más exactas:

  • "Mañana vamos a examinar la literatura de la última década en España".
  • "A su izquierda pueden ver las oficinas del Ministerio de Hacienda".
  • "La ola de calor afectará el centro del país".

"Lo que es": una construcción coloquial

La gente a veces usa la construcción "lo que es" para hacer énfasis en ciertas ideas, como en el siguiente ejemplo: "Lo que es mi presupuesto, no es suficiente para una inversión de esa magnitud". Sin embargo, esto solo es aceptable en el lenguaje oral y en contextos muy informales.

Nos sumamos a la Fundación del Español Urgente (Fundéu) para advertir que "el uso innecesario de la construcción lo que es [...] debe evitarse en el lenguaje periodístico por carecer de significado". (Ver la recomendación "Lo que es", construcción coloquial innecesaria de Fundéu).

Muchos periodistas usan "lo que es" hasta la saciedad. Tanto, que esta construcción se ha convertido en una muletilla. Por desgracia, esta odiosa tendencia parece haberse extendido también al mundo empresarial, donde es cada vez más común oír a la gente decir y escribir "lo que es" indiscriminadamente.

No olvides que en el uso de la lengua "menos siempre es más". Por eso, lo mejor es que te acostumbres a NO usar la construcción "lo que es" pues, como se ha explicado aquí, no quiere decir nada.

22.7.11

¿Prever o preveer?

El verbo "preveer" no existe en español. Sin embargo, goza de mucha popularidad entre algunas personas. Así, no es inusual toparse con oraciones de este estilo:
  • "Tienes que preveer las dificultades que se van a presentar".
  • "Juan prevee gastar poco dinero en la primera fase del proyecto".
  • "Ellos no preveyeron que el computador pudiera fallar".
Todas estas oraciones son incorrectas. "Prever", con una sola e, es el verbo indicado en los ejemplos anteriores:
  • "Tienes que prever las dificultades que se van a presentar".
  • "Juan prevé gastar poco dinero en la primera fase del proyecto".
  • "Ellos no previeron que el computador pudiera fallar".
Este error proviene del cruce de dos verbos españoles: "prever" y "proveer". Como la pronunciación de estos verbos tiende a confundirse, es bastante probable que esta confusión haya generado la forma híbrida "preveer" que compite, en el uso, con la forma correcta "prever".

16.7.11

"Aplicar a una universidad o a un trabajo": anglicismo superfluo

Parece inevitable: cada vez más y más personas utilizan el verbo "aplicar" como un calco del verbo inglés "to apply". Así, proliferan hoy en el español americano oraciones como estas:
  • "Voy a aplicar a muchas universidades".
  • "Pedro aplicó a un trabajo en una petrolera".
Este fenomeno también afecta al nombre "aplicación", produciendo enunciados como:
  • "Estoy muy ocupado llenando las aplicaciones a las universidades".
  • "Para este trabajo puedes llenar una aplicación en línea".

¿Qué es un anglicismo superfluo?

Usadas de esta manera, las palabras "aplicar" y "aplicación" constituyen lo que se conoce como un anglicismo superfluo. El problema en este caso particular es que en español existen verbos y sustantivos que significan exactamente lo mismo que las palabras inglesas "apply" y "application" en los contextos descritos más arriba. Por lo tanto, no se justifica que sigamos tomando las palabras españolas "aplicar" y "aplicación" y les apliquemos ─en este caso sí está bien usado el verbo─ significados que normalmente no tienen en nuestra lengua.

12.7.11

No abusemos del relativo "el cual"

Muchas personas ─tal vez porque creen que utilizar "el cual" es más elegante que decir simplemente "que"─ suelen escribir oraciones como esta:

  • "El libro el cual estoy leyendo es muy interesante".
Este uso de "el cual", además de incorrecto, resulta pesado para el lector u oyente, y le resta claridad a la idea que se quiere expresar. La forma correcta en este caso es:
  • "El libro que estoy leyendo es muy interesante".
Sin embargo, las siguientes dos oraciones sí son correctas:
  • "El libro, el cual estoy leyendo lentamente, es muy interesante".
  • "El libro del cual te hablé es muy interesante".
¿Cuándo se puede usar "el cual" y cuándo no? ¿Cuándo es obligatorio hacerlo? Para entender los usos correctos de "que" y "el cual" es necesario que sepas qué es una oración relativa.

10.7.11

Internet: ¿futuro del español?

Todo parece indicar que el español es una de las lenguas más "saludables" en el contexto digital contemporáneo. Una prueba irrefutable de esto es el número de visitas diarias al sitio Internet del Diccionario de la Real Academia Española (RAE): un millón. Instituciones como la RAE, el Instituto Cervantes o la Fundación del Español Urgente hacen un trabajo incansable por promover el uso correcto y efectivo de nuestra lengua. Sus portales de Internet son herramientas muy valiosas para todo aquel que se preocupa por mejorar sus habilidades lingüísticas.

8.7.11

¿Qué es un párrafo?

"El párrafo es como una mano que coge
objetos variados [...]" Louis Timbal-Duclaux.
Hace poco, durante un examen final en que pedí a mis estudiantes que escribieran un ensayo de cuatro párrafos, me sorprendió la siguiente pregunta formulada por un muchacho de último año de bachillerato: "Profesor, ¿podría usted definir qué entiende por párrafo?". Al comienzo pensé que se trataba de una broma ─y quizás sí se trataba de una broma─ pero la pregunta me quedó sonando.

Los profesores creemos a veces que ciertos conceptos básicos ya están asimilados por los estudiantes y, por eso, no consideramos oportuno ni necesario volver a ellos. ¿Qué tal que ese alumno realmente haya sido presa de una duda momentánea con respecto a la definición de "párrafo"? ¿Sabemos todos qué es un párrafo?

6.7.11

¿Cuándo hay que evitar las mayúsculas?

Quizás por influencia del inglés, muchos hispanohablantes cometen el error de usar las mayúsculas en las siguientes situaciones donde NO se deben emplear:
  • En los días de la semana, los meses del año y las estaciones. Ejemplo: miércoles, septiembre, otoño.
  • En los idiomas y las nacionalidades: inglés, portugués, chileno, “Ese señor es alemán”.
  • En todas las palabras que conforman el título de obras artísticas (novelas, películas, cuadros, ensayos, etc.). En estos casos sólo se escribe con mayúscula la inicial de la primera palabra, el resto de palabras deben ir en minúscula (a menos que sean nombres propios): “Cien años de soledad”; “El silencio de los inocentes”; “La vida es sueño”; “La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada”.

5.7.11

Book

Esta es la versión completa de Book, un gracioso e interesante elogio al libro y a la lectura tradicional.


4.7.11

El judeo-español o ladino: un viaje al pasado del español

A primera vista, el siguiente párrafo parece escrito en español pero por alguien con muy mala ortografía, o por algún escritor de los que proponen que la ortografía de nuestra lengua se reforme radicalmente:

"El djudeo-espanyol, djudio, djudezmo o ladino es la lingua favlada por los sefardim, djudios ekspulsados de la Espanya enel 1492. Es una lingua derivada del espanyol i favlada por 150.000 personas en komunitas en Israel, la Turkia, antika Yugoslavia, la Gresia, el Maruekos, Mayorka, las Amerikas, entre munchos otros". (Tomado del artículo “Idioma judeo-español” de Wikipedia).

Verbo

Palabra que expresa un proceso ─acción, estado, cambio de estado, fenómeno natural─ y lo sitúa en el tiempo. Los verbos nos dan información sobre todo lo que les ocurre a las personas, animales y cosas que existen. Funcionan como núcleo del predicado.

Ejemplos:

“María cantó”; “Mañana lloverá”; “Los niños habían crecido rápido”.

Pronombre

Palabra que sustituye al nombre y, por eso, puede usarse como núcleo del sujeto. Sin embargo, el pronombre no posee un significado fijo. Su sentido depende del contexto comunicativo en que se encuentre.

Ejemplos:

Yo, mi, que, usted, alguien,quién, cuál, etc.

Preposición

Palabra que expresa las diversas relaciones que se establecen, en la realidad, entre dos o más personas, animales y cosas. Las preposiciones también nos dan información sobre las relaciones que existen entre esas personas, animales y cosas y todo lo que les ocurre o los afecta.

Ejemplo:

“Trabajo para IBM”; “Me bajo en la esquina”; “Traje una botella de vidrio”; “Tuvo una gran influencia en mi vida”.

Nombre o sustantivo

Palabra que designa todo tipo de personas, animales y cosas. Los sustantivos nombran todo lo que existe, ya sea en el mundo real o en nuestra imaginación. Funcionan como núcleo del sujeto.

Ejemplos:

Mesa, belleza, justicia, España, María, etc.