En marzo pasado tuve el privilegio de asistir al seminario Story, dictado por el especialista en escritura de guiones cinematográficos Robert McKee. En su famoso seminario, McKee explora la esencia de un oficio tan antiguo como la civilización misma: la narración de historias.
Me pareció pertinente asistir porque en mi curso de Apreciación Cinematográfica hago bastante hincapié en la escritura de guiones y en su posterior realización audiovisual. Conocer de primera mano las técnicas para el diseño de historias que enseña McKee puede ayudar a nuestros estudiantes a convertirse no sólo en mejores narradores, sino también en mejores lectores de textos audiovisuales y literarios.
Sin embargo, los estudiantes no deberían ser los únicos en gozar de los beneficios de un seminario como este. Nosotros los profesores también podemos sacar mucho provecho de las técnicas para la creación de historias que enseña McKee. Por la naturaleza misma de nuestro trabajo, los maestros pasamos muchas horas delante de un auditorio haciendo lo mismo que hacían nuestros antepasados remotos alrededor del fuego: narrar. Por eso, no es descabellado afirmar que todo profesor es, en gran medida, un narrador de historias.
